En el corazón vibrante de Malasaña, las vecinas del edificio de la calle Valverde 42 han encontrado una razón para luchar y unirse como comunidad. Todo comenzó el pasado 6 de noviembre de 2025, cuando un fondo de inversión compró el edificio. La compra trajo consigo una sombra de incertidumbre para muchos inquilinos: el anuncio de que al vencer los contratos, sus viviendas no serían renovadas. Para muchos, estas casas han sido su hogar durante más de dos décadas.
Un problema latente en la ciudad
La situación en Valverde 42 no es un caso aislado. Este fenómeno de desalojo planeado es cada vez más frecuente en Madrid. La ciudad enfrenta una crisis habitacional, con alrededor de 30,000 bloques de propiedad vertical en peligro de ser desocupados de manera forzada. Este tipo de dinámica crea un ambiente de tensión y urgencia entre los inquilinos, quienes sienten que sus derechos como residentes son constantemente amenazados por las fuerzas del mercado.
La reacción de los vecinos
Pero los inquilinos de Valverde 42 no están dispuestos a ceder sin presentar batalla. Se han organizado junto al Sindicato de Inquilinos de Madrid y han enviado un mensaje claro a Vencar Capital: #NosQuedamos. Este lema se ha convertido en un grito de guerra que simboliza su voluntad colectiva de permanecer en sus hogares.
La resistencia no ha sido fácil. Las presiones han sido constantes: visitas interminables de posibles compradores, la retirada de pancartas que expresan su protesta y, tal vez lo más desconcertante, la presencia de empleados de empresas privadas de desalojo que merodea por la zona durante las noches. Sin embargo, a pesar de estos desafíos, los vecinos se mantienen firmes en su postura.
La unión hace la fuerza
Mañana sábado 24 de enero será un día crucial para los vecinos de Valverde 42. A las 17:45 horas, realizarán un canutazo, seguido de un evento de presentación a partir de las 18 horas, todo en la misma calle Valverde 42. Este evento no solo busca dar visibilidad a su causa, sino también reunir voces de otras luchas similares.
En el encuentro, estarán presentes las valientes vecinas de Valverde 42, portavoces del Sindicato de Inquilinas de Madrid y habitantes de otros bloques en lucha, como los de Tribulete 7. También asistirán asociaciones de vecinos del barrio, demostrando que esta lucha no es aislada y que cada día más personas están dispuestas a alzar su voz por un Madrid más justo y equitativo.
Más allá de Valverde 42: un movimiento en marcha
El caso de Valverde 42 representa una fracción del movimiento que comienza a cobrar fuerza en la capital española. A medida que los precios de los inmuebles suben y los derechos de los inquilinos se ven comprometidos, más colectivos están formando alianzas para luchar contra los desahucios y exigir políticas que favorezcan el bienestar de los residentes.
Estos movimientos buscan un cambio más allá de la simple defensa de un edificio o una comunidad. Promueven una visión en la que Madrid debe ser un lugar donde todos puedan residir dignamente, sin el miedo constante de perder su hogar. Resaltan la importancia de seguir creando redes de apoyo que crucen las fronteras de cada barrio, fortaleciendo la cohesión social y recuperando el control sobre las decisiones que afectan directamente la vida de sus habitantes.
La importancia de la solidaridad
En un mundo donde a menudo el poder económico parece tener ventaja sobre las necesidades humanas, la solidaridad se convierte en un arma poderosa. Las vecinas y vecinos de Valverde 42 han dado un paso adelante, liderando con su ejemplo y recordándonos que, unidos, la batalla por derechos más justos, aunque difícil, es completamente posible.
Madrid observa y aprende de su lucha, inspirándose en la coraje de estos individuos para exigir un futuro mejor. Valverde 42 resuena como un símbolo de resistencia y esperanza, un testimonio de que, cuando se trata de proteger el hogar, las comunidades pueden levantarse y desafiar el estado de las cosas.

