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Madrid mira a André Ricard con una exposición que recuerda por qué el buen diseño sigue importando

Madrid tiene ahora mismo una de esas exposiciones que no interesan solo a arquitectos, diseñadores o profesionales del sector. También interpelan a cualquiera que use objetos a diario, que viva una casa, que se mueva por una ciudad y que, aunque no siempre lo piense, esté rodeado de decisiones de diseño. Hablamos de “André Ricard: diseño en uso”, una muestra que pone el foco en una de las figuras más relevantes para entender el diseño contemporáneo en España y que invita a mirar con otros ojos aquello que solemos dar por hecho.

La exposición, enmarcada en Madrid Design Festival y presentada en el teatro Fernán Gómez, propone un recorrido por más de seis décadas de trabajo de André Ricard, pionero del diseño industrial y nombre imprescindible para comprender cómo ha evolucionado esta disciplina en nuestro país. Pero no se trata solo de una retrospectiva al uso. Lo interesante aquí es que la muestra no se limita a reunir piezas icónicas. También explica una manera de pensar.

Esa es precisamente una de las ideas que ha quedado subrayada en la entrevista que Cristina Baigorri ha realizado en Look4deco Podcast a Arnau Pascual, cocomisario de la exposición junto a Marina Povedano. La conversación, publicada por el portal Look4deco, sirve como una buena puerta de entrada para entender por qué esta cita madrileña merece atención más allá de los círculos especializados.

Entrevista de Cristina Baigorri  a Arnau Pascual en Look4deco PODCAST

Una exposición que conecta con la vida cotidiana

Una de las claves de la muestra está en su propio título: “diseño en uso”. No es una frase decorativa. Resume muy bien la filosofía de André Ricard. Su trabajo nunca se entendió como un simple ejercicio de estilo. Al contrario, partía de una idea muy clara: el diseño debe mejorar la vida de las personas.

Eso explica que la exposición incorpore no solo objetos acabados, sino también bocetos, prototipos y documentación que ayudan a entender el proceso. Según explica Arnau Pascual en la entrevista con Cristina Baigorri, ese material permite descubrir el método de Ricard, su forma de observar, probar y ajustar hasta encontrar la mejor solución posible para cada problema.

La muestra, además, evita el recorrido cronológico convencional. En lugar de ordenar la trayectoria de Ricard como una línea temporal cerrada, pone en diálogo piezas de décadas distintas. Ese planteamiento refuerza una idea importante: los buenos diseños envejecen de otra manera. Cuando un objeto nace desde la utilidad, la precisión y la empatía, resiste mejor el paso del tiempo.

Madrid como escenario de una reflexión actual

Que esta exposición se haya podido ver en Madrid no es un detalle menor. La capital lleva años consolidándose como un punto fuerte del calendario cultural ligado al diseño, la arquitectura y la creación contemporánea. En ese contexto, una figura como André Ricard encaja a la perfección. No solo por su peso histórico, sino porque su legado conecta muy bien con debates muy actuales.

Vivimos rodeados de objetos cada vez más llamativos y, al mismo tiempo, cada vez más efímeros. Productos que impactan unos segundos, pero no siempre están bien resueltos. Frente a esa lógica, la obra de Ricard devuelve al centro una pregunta incómoda: ¿hemos perdido la cultura del objeto bien pensado?

Ese interrogante articula también el episodio de Look4deco Podcast conducido por Cristina Baigorri. Y quizá ahí reside buena parte del interés de esta exposición para el público madrileño. No obliga a saber de diseño para disfrutarla. Lo que hace es invitar al visitante a pensar en cómo los objetos condicionan su vida diaria, desde los más domésticos hasta los más simbólicos.

Mucho más que la antorcha de Barcelona 92

Si hay una pieza popularmente asociada a André Ricard, esa es la antorcha olímpica de Barcelona 92. La exposición la incorpora, como no podía ser de otra manera, y la entrevista de Look4deco también la aborda. Sin embargo, reducir a Ricard a ese icono sería injusto.

La antorcha resume muy bien su forma de trabajar porque combina símbolo, elegancia y funcionalidad. Arnau Pascual recuerda en la entrevista que Ricard pensó incluso en cómo se comportaría el humo, en cómo la sostendría el atleta o en la dignidad del gesto al portarla. Ese nivel de detalle explica por qué sigue siendo una pieza tan recordada.

Pero la gran aportación de Ricard está también en muchos otros objetos menos monumentales y más cotidianos. Ahí aparece otra de las fortalezas de la exposición madrileña. No presenta el diseño como algo lejano o exclusivo, sino como una realidad que forma parte de la vida de todos. Interruptores, envases, soluciones de uso diario o pequeños artefactos que han acompañado durante años a distintas generaciones también ayudan a contar su historia.

La mirada de Arnau Pascual y Marina Povedano

Otro punto interesante que emerge en la conversación con Cristina Baigorri es la propia mirada curatorial. Tanto Arnau Pascual como Marina Povedano son arquitectos, y esa formación aporta una lectura muy concreta de la obra de Ricard. No observan sus diseños como piezas aisladas, sino como respuestas integradas en un contexto, en un espacio y en una forma de habitar.

Eso se nota en el enfoque de la exposición. Hay una atención clara a la geometría, a los materiales, a las proporciones y a la relación entre objeto y usuario. En otras palabras, se muestra a Ricard no solo como diseñador, sino como pensador del entorno cotidiano.

La entrevista publicada por Look4deco refuerza además un matiz importante. André Ricard no fue únicamente un creador brillante. También fue una figura decisiva en la consolidación del diseño en España, tanto por su labor profesional como por su capacidad de impulsar una cultura crítica alrededor de esta disciplina.

Una visita recomendable para Madrid

Para el público madrileño, esta exposición tiene un valor evidente. Por un lado, permite acercarse a una figura clave del diseño español a través de una propuesta accesible y bien planteada. Por otro, ofrece una lectura muy vigente en un tiempo dominado por la saturación visual y la prisa.

La gran lección de André Ricard sigue sonando actual: el mejor diseño no siempre es el que más llama la atención, sino el que resuelve mejor la vida de las personas. Esa idea, aparentemente simple, adquiere una fuerza especial cuando se ve aplicada a objetos concretos y cuando se escucha desarrollada por uno de los responsables de la muestra en una entrevista como la de Cristina Baigorri para Look4deco.

Madrid, que tantas veces mira al diseño desde la gran exposición, la feria o la tendencia, encuentra aquí una oportunidad distinta. Más sobria, más reflexiva y quizá también más útil. Porque salir de esta muestra no significa solo recordar un nombre importante. Significa volver a casa pensando en todo lo que usamos cada día y preguntarnos cuántas de esas cosas están realmente bien pensadas.

Y esa, al final, es una de las mejores razones para acercarse a verla.