
El Hotel Palace, en la plaza de las Cortes, fue el escenario de la fiesta del 26 de julio de 1990.
Madrid, verano de 1990: la reina del pop llega a la ciudad
En 1990 Madonna estaba en la cima absoluta. Su Blond Ambition World Tour, con el célebre corsé cónico de Jean Paul Gaultier y un espectáculo que hizo enfadar hasta al Vaticano, recorría medio mundo. España tenía tres fechas en el calendario: Madrid, Vigo y Barcelona. La primera fue la de la capital, el 27 de julio de 1990 en el estadio Vicente Calderón, ante unas 50.000 personas.
Madrid, por su parte, vivía los últimos coletazos de la Movida, y nadie encarnaba mejor ese espíritu ante el mundo que Pedro Almodóvar. El manchego venía de rozar el Óscar con Mujeres al borde de un ataque de nervios y acababa de estrenar ¡Átame!, la película que convirtió a Antonio Banderas en objeto de deseo de la crítica estadounidense. Madonna lo admiraba desde hacía tiempo: un año antes lo había invitado al rodaje de Dick Tracy para presentarle a Warren Beatty.
Una fiesta flamenca con toda la «troupe» almodovariana
Aprovechando el paso de la gira por Madrid, Almodóvar organizó la noche anterior al concierto una gran fiesta flamenca en el Hotel Palace, el clásico de la plaza de las Cortes frente al Congreso. La lista de invitados era un retrato de la época: Alaska, Bibiana Fernández, Rossy de Palma, Loles León, Manuel Bandera y, por supuesto, Antonio Banderas.
Para el cuadro flamenco, el director contrató a La Polaca y a su marido, El Polaco. Todo estaba pensado para ofrecer a la estrella lo mejor del Madrid de la época.
Banderas no estaba en la lista por casualidad. Madonna le había dejado claro a Almodóvar que, aparte de él, el único invitado que le interesaba conocer era el actor malagueño. Almodóvar aceptó, pero con una condición que no le contó a la cantante: también invitó a la entonces mujer del actor, Ana Leza, que además era gran admiradora de la artista.
La cena: una mesa, un traductor y un actor que no hablaba inglés
Según relató después el propio Almodóvar, Madonna se sentó entre él y Banderas y mandó a Ana Leza a la mesa más alejada del salón. El problema es que Banderas, en aquel momento, no sabía inglés. Así que el director se pasó la velada haciendo de intérprete de las preguntas —cada vez más directas— que la estrella quería hacerle al actor. Una de ellas, recuerda el cineasta, fue si al malagueño le gustaba pegar a las mujeres, algo que dejó a ambos sin saber qué responder.
Durante toda la noche, un miembro del equipo de Madonna grababa. A Almodóvar le dijeron que era un simple recuerdo.
El «mírame» de Loles León
Con toda su atención puesta en Banderas, Madonna apenas hizo caso al resto de la fiesta. Ni siquiera al espectáculo que se había preparado en su honor. Loles León lo comprobó en primera persona. La actriz se subió a cantar y, en plena actuación, la cantante le dio la espalda y se puso a charlar con quien tenía al lado.
Loles, que nunca se ha callado nada, no lo dejó pasar. Según ha contado ella misma en varias entrevistas, la interpeló en su inglés de andar por casa: «You, look at me because I’m working for you». Madonna respondió con una ironía sobre las españolas y la navaja que supuestamente llevan escondida en la pierna. Loles le devolvió la pelota: esa noche, dijo, la navaja la llevaba en la boca. Años después, la actriz sigue resumiendo aquel encuentro en una idea: a ella, Madonna le pareció una maleducada.
El recuerdo que acabó en la gran pantalla
No lo era. En 1991 se estrenó En la cama con Madonna (Truth or Dare), el documental de Alek Keshishian sobre la gira, y buena parte de su tramo español estaba rodado en la fiesta del Palace. El flirteo con Banderas se convirtió en una de las tramas del documental, incluido el momento en que Madonna despachaba a Ana Leza con un seco «get lost».
Aquellas imágenes dieron la vuelta al mundo y, paradójicamente, sirvieron de escaparate a Banderas en Estados Unidos. Poco después, todavía aprendiendo los diálogos de forma fonética, empezaba su carrera en Hollywood con Los reyes del mambo (1992) y Philadelphia (1993).
La espina clavada de Almodóvar
El director no guardó buen recuerdo. Ni él ni sus invitados habían dado permiso para aparecer en la película y, para colmo, en el montaje final su voz aparecía doblada. Durante años apenas habló del asunto, aunque en la rueda de prensa de Los abrazos rotos (2009) dejó caer alguna pulla sobre la cantante.
La versión completa llegó en abril de 2020, en uno de los textos que escribió durante el confinamiento. Allí contó la historia con todo detalle y resumió su sentimiento en una frase que corrió por todos los medios: «Madonna nos trató como pardillos».
El Palace, testigo de otra noche de leyenda
La fiesta de 1990 se suma a la larga lista de historias que guardan las paredes del Palace, inaugurado en 1912 y durante décadas refugio de artistas, toreros, escritores y estrellas internacionales. Hoy, quien pasa por la plaza de las Cortes quizá no imagine que allí, una noche de verano, la mujer más famosa del planeta intentó seducir a un joven actor malagueño con Almodóvar como traductor improvisado.
Claves de la historia
- Fecha: 26 de julio de 1990, víspera del concierto del Vicente Calderón (27 de julio).
- Lugar: Hotel Palace, plaza de las Cortes, Madrid.
- Anfitrión: Pedro Almodóvar.
- Invitados: Antonio Banderas, Ana Leza, Alaska, Bibiana Fernández, Rossy de Palma, Loles León y Manuel Bandera, entre otros.
- Flamenco: La Polaca y El Polaco.
- El momento más tenso: el choque entre Loles León y Madonna durante la actuación de la actriz.
- Dónde verlo: en el documental En la cama con Madonna (1991).
