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Cómo ahorrar en la luz durante las olas de calor

Cuando llega una ola de calor a Madrid, el aire acondicionado deja de ser un lujo para convertirse en una necesidad. Y con él, la factura eléctrica se dispara. Si acabas de comprar casa en la capital, seguramente te preguntes cómo mantener el hogar fresco sin que el recibo de la luz se convierta en un problema cada verano.

Ahorrar en la luz durante las olas de calor

La buena noticia es que sí se puede ahorrar. No se trata de pasar calor, sino de ser más listo con cuándo y cómo consumes. Vamos a verlo.

Por qué la luz se dispara con el calor

Durante una ola de calor, millones de hogares encienden el aire acondicionado a la vez. Esa demanda simultánea presiona la red eléctrica y, en las horas de mayor consumo, entran en juego fuentes de generación más caras para cubrir el pico. El resultado: el precio del kWh sube justo cuando más lo necesitas.

Además, el aire acondicionado es uno de los electrodomésticos que más energía consume. Un uso descontrolado durante varias semanas de calor extremo puede duplicar tu gasto habitual. Por eso, conocer las horas con la luz más barata según Camby marca la diferencia entre un verano asumible y una factura desagradable.

Aprovecha las horas valle

Con la tarifa 2.0TD, que tiene la mayoría de los hogares, el día se divide en tres tramos: punta (el más caro), llano (intermedio) y valle (el más barato).

El periodo valle abarca de lunes a viernes desde las 00:00 hasta las 08:00, además de las 24 horas de sábados, domingos y festivos nacionales. Ahí es donde el kWh cuesta menos.

¿Cómo lo aplicas al aire acondicionado? Enfría tu casa antes de que empiece el tramo punta. Si sabes que a las 18:00 sube el precio, baja la temperatura de tu vivienda un poco antes y aprovecha que las paredes mantienen el frescor un buen rato. Programa la lavadora, el lavavajillas o la carga del coche eléctrico para la madrugada o el fin de semana.

Trucos concretos para las olas de calor

Sube un grado el termostato. Cada grado de menos en el aire acondicionado supone entre un 7% y un 8% más de consumo. Poner el aparato a 25-26°C en lugar de 22°C ahorra bastante y sigue siendo confortable.

Usa el modo ECO o el ventilador de apoyo. Combinar aire acondicionado a temperatura moderada con un ventilador de techo distribuye el frescor sin forzar el compresor.

Cierra persianas y toldos durante el día. Impedir que entre el sol directo reduce muchísimo el calor acumulado. En Madrid, con las temperaturas de julio y agosto, esto es determinante.

Aprovecha el mediodía soleado si estás en PVPC. En días de mucho sol, la producción solar es alta y el precio del mercado puede bajar entre las 13:00 y las 15:00. Si tu tarifa varía cada hora, consulta el precio del día antes de programar consumos grandes.

Mantén los filtros limpios. Un aire acondicionado con filtros sucios trabaja más y consume más para dar el mismo frescor.

Revisa qué estás pagando exactamente

Antes de cambiar hábitos, merece la pena entender qué pagas y por qué. Muchos hogares descubren que buena parte de su gasto no está en el consumo, sino en la potencia contratada o en conceptos que ni sabían que existían.

Dedicar diez minutos a revisar cada concepto que aparece en la factura de la luz te ayudará a detectar si estás pagando de más. Comprueba tu potencia contratada: si tienes más de la que realmente necesitas, estás pagando un fijo mensual innecesario. Y verifica en qué tipo de tarifa estás (PVPC o mercado libre), porque de eso depende cuándo te conviene consumir.

¿Cambiar de hábitos o cambiar de tarifa?

La respuesta es: las dos cosas. Ajustar cuándo consumes puede ahorrarte un porcentaje interesante si tienes una tarifa con tramos horarios. Pero cambiar a una comercializadora con mejor precio base puede sumar todavía más.

La combinación de ambas estrategias es la que de verdad reduce el recibo. Hábitos inteligentes durante las olas de calor, más una tarifa bien elegida, igual a un verano sin sustos en la factura.

Piensa a largo plazo en tu vivienda

Si acabas de comprar casa en Madrid, estás en el momento perfecto para tomar decisiones que te ahorrarán dinero durante años. Un buen aislamiento térmico, ventanas con rotura de puente térmico o toldos exteriores reducen la necesidad de aire acondicionado desde el primer verano.

Estas mejoras suponen una inversión inicial, pero se amortizan en confort y en ahorro energético. Y revalorizan tu vivienda de cara al futuro.

Cuestión de estrategia

Sobrevivir a una ola de calor en Madrid sin arruinarte es cuestión de estrategia. Enfría la casa en las horas valle, sube un grado el termostato, bloquea el sol directo durante el día y revisa que no estés pagando de más. El calor es inevitable; una factura desorbitada, no.