El carnaval de Madrid 2026 volvió a envolver la ciudad en un ambiente festivo que se siente en el aire, con toda la energía propia de un evento tan vibrante. El domingo castizo en Plaza Matadero se llenó de humor, música y sátira, ofreciendo a los asistentes una fusión perfecta de tradición y diversión. Con eventos como el manteo del pelele y el encuentro de comparsas y chirigotas, esta jornada mantuvo a todos en sus puntas de pie.

El manteo del pelele: Una tradición única
El domingo comenzó lleno de entusiasmo con el manteo del pelele. Para quienes no están familiarizados, esta es una de las tradiciones más queridas del carnaval madrileño. Ahí, un muñeco de trapo es lanzado al aire al compás de coplas satíricas y melodías que resuenan con música tradicional. El grupo Arrabel, compuesto por 15 músicos ataviados con trajes tradicionales, fue el encargado de llevar a cabo esta memorable ceremonia. Las guitarras, laúdes, bandurrias y demás instrumentos se reunieron en una perfecta sincronización de sonidos que resonó con los llamados ‘cantos de peleles’.
Un carnaval mágico en Madrid: la fiesta que no puedes perderte
El espectáculo no solo cautivó a los espectadores que acudieron a la plaza, sino que también se sintieron atraídos a participar de manera activa, sumándose al manteo y a los bailes en círculo. El evento tradicional no solo es divertido, sino que también despierta un sentido de comunidad.
Encuentro de comparsas y chirigotas: La voz crítica del pueblo
Después del manteo, el foco de atención cambió hacia el esperado encuentro de comparsas y chirigotas. Comenzando a las 12:00 horas, este segmento dio vida a la sátira y al humor. La participación fue amplia; agrupaciones como Chiribroders, Chirigota Vallekana ‘El Desván’, y Comparsa de Antonio Torres se subieron al escenario mostrando lo mejor de su arte.
Madrid se llena de color: el carnaval regresa con un gran desfile y actividades para toda la familia
Durante cerca de dos horas, las actuacions de cuplés, pasodobles y popurrís mantenían al público entretenido mientras contaban historias sobre la actualidad. Con maestría, las agrupaciones mezclaron la crítica social con el humor. Cada presentación mostró los meses de trabajo constante para perfeccionar las rimas. Para ellos, el carnaval es una oportunidad de expresar con ingenio lo que todos piensan, pero pocos dicen.
Las actuaciones no pasaron desapercibidas y cada intervención recibía aplausos sonoros. Las risas y la solemnidad se alternaban, mientras los artistas encendían en todos una chispa de reflexión.
Una fiesta para todos los sentidos
A lo largo de la jornada, Plaza Matadero se convirtió en un bullicioso punto de encuentro, uniendo a personas de todas las edades y trasfondos. Cada esquina de la plaza ofrecía vibraciones distintas, asegurando que cada persona tuviese una experiencia única. Los colores, sonidos, y la energía del carnaval madrileño se fusionaron, brindando a cada asistente una sensación de pertenencia.
El carnaval de Madrid no solo se trata de entretenimient. Es un tributo a lo que significa ser madrileño, una celebración de la cultura castiza y una plataforma que fomenta la creación cultural. A través de eventos como este, las generaciones futuras se conectan con sus raíces, recordando tradiciones que han perdurado a lo largo del tiempo.
La edición de 2026 ciertamente dejó una huella en el corazón de Madrid. Si bien el domingo castizo había finalizado, el espíritu del carnaval continúa latiendo fuerte. El evento no dejó a nadie indiferente y los asistentes seguramente aguardarán con ansias la próxima edición.
