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La danza sorda: un diálogo íntimo entre sonido y silencio

Una experiencia sensorial única

El Matadero de Madrid, espacio vibrante dedicado al arte contemporáneo, abrirá sus puertas los días 7 y 8 de febrero a una obra especialmente resonante: sORDA. Este no es otro espectáculo más, sino un viaje autobiográfico profundo a través de la danza, que llega de la mano de la talentosa coreógrafa y bailarina Jone San Martin Astigarraga. Basado en su experiencia personal con la sordera, sORDA se convierte en un puente poético entre dos mundos aparentemente divergentes: el del sonido y el silencio.

Cuando uno lee sobre sORDA, las palabras ‘arritmia’ y ‘diferencia’ cobran un nuevo significado. La danza explora la complejidad del silencio interior frente al ruido exterior. Es un espacio político y poético donde el lenguaje de signos y los movimientos coreográficos desafían la norma. No se trata solo de mostrar, sino de sentir y experimentar una nueva forma de escuchar. Este enfoque transforma la danza en una celebración de la diversidad sensorial.

Centro Danza Matadero

Jone San Martin: una voz disruptiva en la danza

Nacida en San Sebastián en 1966, San Martin ha recorrido un camino impresionante en la danza. Desde su formación en el Institut del Teatre de Barcelona y Mudra International en Bruselas, hasta su tiempo en el Ballet de Frankfurt dirigido por William Forsythe, su trayectoria se ha caracterizado por una búsqueda constante de romper barreras. Después de años enriquecedores en Forsythe Company y Dance on Ensemble de Berlín, se mantiene como una fuerza creativa inagotable.

El estilo de San Martin no solo danza al son de la música, sino que dialoga con el silencio, la respiración, el latido, y el gesto. Cada movimiento es una declaración: el cuerpo se convierte en un territorio de escucha, en una vibración silenciosa compartida, que redefine nuestra percepción de la danza y del arte en general.

Taller creativo: una puerta abierta al cuerpo

El domingo 1 de febrero, Jone San Martin no se limitará a presentar su obra. Junto a los artistas audiovisuales Paola Álvarez y Manuel Escorihuela, llevará a cabo un taller creativo gratuito que promete ser tan innovador como la misma obra. Este taller está diseñado para todas las personas, desde las sordas hasta aquellas con audífonos y oyentes. Se trata de un espacio accesible donde cualquier experiencia sensorial es bienvenida para aprender diversas formas de percibir el cuerpo y acercarse al proceso creativo único de San Martin.

Aquí, el aprendizaje no se circunscribe al sentido del oído. En cambio, se encuentra con el gesto y el tiempo como formas válidas de comunicación con uno mismo y con otros. Este enfoque integral permite a los participantes explorar su propia conexión sensorial de una manera que pocas veces ofrece el mundo de la danza.

La propuesta sORDA: un espacio sin barreras

El término sORDA, escrito con una ‘s’ minúscula deliberadamente, es en sí una declaración poética y política. Plantea una crítica a la separación binaria tradicional entre lo que se considera sordera como una condición médica y Sorda como una identidad cultural. Para San Martin, esta elección tipográfica crea un lugar híbrido donde las experiencias auditivas y las del silencio coexisten y se enriquecen mutuamente.

sORDA se convierte en más que una palabra. Es un espacio de resistencia donde el ritmo discontinuo se transforma en una guía artística. Aquí, la falta de sincronización no es un fallo, sino una oportunidad de creación. A medida que sonido y silencio, visible e invisible, se entrelazan en la obra, se cuestiona lo que entendemos por normalidad y se celebra lo que con frecuencia se pasa por alto: la riqueza de la diferencia.

Un calendario prometedor

La temporada 2026 del Centro Danza Matadero en Madrid va más allá de sORDA para incluir a otros talentos españoles prominentes, como Marina Mascarell, Goyo Montero e Israel Galván. Este compromiso con la diversidad y la destreza artística refuerza la misión del Matadero de ser un epicentro de la creatividad contemporánea.

Este evento es solo el comienzo de un año repleto de innovación; una oportunidad única para que el público explore nuevas formas de entender y experimentar el arte en general, y la danza en particular. La audiencia, al ser testigo de sORDA, se enfrentará a un desafío: el de *redefinir lo que significa realmente escuchar y sentir*.