el drama que desafía la maternidad y la responsabilidad
Del 10 de febrero al 22 de marzo de 2026, el Teatro Español de Madrid invita a la reflexión con “El nudo gordiano”, una obra de Johnna Adams dirigida por el reconocido Israel Elejalde. La adaptación de Paula Paz transforma esta producción en una experiencia teatral que ahonda en las complejidades de la maternidad, la responsabilidad y el dolor, haciendo que el espectador se sienta como un testigo incómodo de una confrontación sin reservas.
Lo que lo hace aún más sugerente es el lugar elegido para su representación: la Sala Pequeña – Margarita Xirgu, que albergará este choque actoral tan íntimo como potente. La propuesta escénica no solo promete una historia atrapante, sino también una producción técnica de primera, donde la escenografía de Mónica Boromello y el vestuario de Sandra Espinosa juegan un papel crucial para dar vida al escenario. No se puede dejar de lado el trabajo en iluminación y sonido de Paloma Parra y Sandra Vicente, que termina por envolver toda la representación en una atmósfera particular y penetrante.
el combate verbal entre madre y profesora
La trama se sitúa en una pequeña comunidad golpeada por una tragedia escolar. El corazón de la obra se centra en el encuentro entre una madre, interpretada por Eva Rufo, y la profesora de su hijo, papel encarnado por María Morales. Lo que inicialmente parece ser un diálogo conciliador, se transforma rápidamente en un auténtico cruce de armas verbales. Aquí no se ofrecen respuestas fáciles, sino más bien una lucha en la que cada palabra desata un sinfín de emociones y deja al descubierto las grietas en las relaciones familiares y profesionales.
“Noche” una joya del naturalismo español brilla en el Teatro Español
La habilidad de Adams para instaurar preguntas como “¿quién es responsable cuando un niño no encaja en los márgenes de lo normativo?” o “¿dónde termina la responsabilidad de la familia y dónde comienza la del sistema educativo?” es lo que verdaderamente tensiona la cuerda de esta narrativa. La obra no hace más que ahondar en la intrincada red de emociones humanas, sin permitir que el espectador permanezca impasible.
un dilema moral sin respuestas fáciles
Elejalde, con la astucia que lo caracteriza, lleva al escenario una metáfora clásica: el nudo gordiano. Esa imagen del nudo imposible de desatar se presenta como representación central de un conflicto que, aún en la modernidad, sigue sin ofrecer soluciones claras. Tal y como el propio director señala, “la pieza plantea una dicotomía ante el abismo: cortar el nudo o intentar deshacerlo. ¿A quién corresponde esa decisión y quién asume las consecuencias?”
La obra nos desafía a mirar de frente un dilema moral sin soluciones claras, donde el bien y el mal rara vez se delinean con claridad. En medio de esta tormenta ética, Eva Rufo y María Morales se alzan como las intérpretes encargadas de dar voz y cuerpo a esta lucha intensa, cuidando cada gesto, cada silencio y cada mirada para que el espectador perciba toda la carga emocional.
una puesta en escena bien cuidada
Con duelos interpretativos así, se necesita un entorno escénico que lo soporte adecuadamente. Mónica Boromello ha diseñado una escenografía que no solo enmarca la acción, sino que sutilmente resalta la tensión entre los personajes. El vestuario de Sandra Espinosa complementa esta visión, vistiendo a los personajes de manera que sus personalidades y estados de ánimo se reflejan visualmente.
Por su parte, Paloma Parra y Sandra Vicente trabajan la iluminación y el sonido para crear una atmósfera única, casi palpable, que mantiene a los espectadores en vilo. No es solo un espectáculo teatral, sino una invitación a observar la complejidad del alma humana desde una perspectiva que rara vez se desvela tan crudamente en un escenario.
El nudo gordiano no es simplemente una obra; es una experiencia que invita al público a involucrarse activamente en los dilemas que presenta, a plantearse preguntas difíciles y a introducirse en el conflicto emocional que genera la maternidad y la responsabilidad. Una oportunidad para vivir el teatro en su forma más pura y reflexiva.

