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Las obras del soterramiento de la A-5 cambian el trazado provisional de la vía

El avance de las obras del soterramiento de la autovía A-5 a su paso por Madrid obliga a introducir nuevas modificaciones en el trazado provisional de la vía, según ha informado el delegado del Área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante. Los cambios afectan al recorrido que utilizan a diario miles de conductores que transitan por el suroeste de la capital, y su aplicación está directamente ligada al ritmo de ejecución de los trabajos en el subsuelo.

El proyecto de soterrar la A-5 es una de las obras de infraestructura más ambiciosas que se están desarrollando en Madrid en los últimos años. El objetivo es enterrar bajo tierra varios kilómetros de esta autovía para liberar superficie en los barrios que atraviesa, desde Carabanchel hasta los límites con los municipios del sur. Cuando las obras concluyan, ese espacio recuperado permitirá crear zonas verdes, nuevos viarios y equipamientos para los vecinos de una de las franjas urbanas históricamente más fragmentadas por las grandes infraestructuras de tráfico.

 

Modificaciones provisionales en el tráfico

Mientras las máquinas trabajan bajo tierra, la superficie sufre las consecuencias. Cada fase de la obra exige reconfigurar cómo circulan los vehículos en el entorno afectado, desviando carriles, cortando accesos o habilitando nuevos recorridos alternativos. Carabante ha explicado que estas modificaciones son de carácter provisional y que irán variando a medida que avancen los trabajos. No se trata de cortes definitivos, sino de adaptaciones que el Ayuntamiento va aplicando tramo a tramo.

Para los vecinos de los barrios colindantes, esto se traduce en cambios periódicos en sus rutas habituales. Quienes viven en Carabanchel, Latina o las zonas próximas a la A-5 llevan tiempo conviviendo con desvíos y restricciones de circulación. La novedad es que, con el avance de la obra, esas alteraciones se intensifican y afectan a nuevos tramos de la vía. El Ayuntamiento recomienda consultar con regularidad los avisos de movilidad para evitar sorpresas al volante.

Un proyecto que remodela el suroeste de la ciudad

El soterramiento de la A-5 forma parte de una transformación más amplia del sur y suroeste madrileño. La ciudad lleva años abordando grandes proyectos urbanísticos en esa dirección, desde la regeneración de solares industriales hasta la planificación de nuevos desarrollos residenciales. En ese contexto, la supresión de la barrera física que supone la autovía en superficie abre la puerta a una costura urbana entre barrios que durante décadas han quedado divididos por el asfalto.

El modelo no es nuevo en Madrid. El soterramiento de la M-30, completado hace ya más de una década, transformó las riberas del Manzanares y demostró que enterrar una gran vía de tráfico puede generar espacio público de calidad. La A-5 sigue esa misma lógica, aunque a menor escala y con una complejidad técnica propia de cada entorno. El debate sobre cómo crece Madrid y qué ciudad se quiere construir en las próximas décadas tiene en este tipo de proyectos uno de sus capítulos más concretos.

Coordinación con el vecindario y la movilidad del entorno

Uno de los retos de una obra de esta envergadura es mantener la comunicación con los residentes afectados. Los desvíos de tráfico no solo afectan a quienes circulan en coche: también alteran las rutas de autobuses urbanos, dificultan el acceso a determinados comercios y modifican los itinerarios a pie en zonas donde la acera o el carril ciclista pueden verse temporalmente cortados.

El Ayuntamiento de Madrid ya tiene experiencia gestionando la movilidad en grandes obras simultáneas. La organización del tráfico en el centro durante eventos de gran impacto es un ejemplo de cómo la ciudad coordina cortes y desvíos con antelación. En el caso de la A-5, la gestión es más compleja porque los cambios se prolongan durante meses y afectan a una movilidad cotidiana, no puntual.

Otro aspecto relevante es el impacto sobre el entorno inmediato de las obras. En zonas como Valdemarín, donde recientemente se han acometido mejoras en el espacio público, la renovación urbana avanza en paralelo a los grandes proyectos de infraestructura. La coordinación entre distintas intervenciones en el mismo corredor es uno de los elementos que el Ayuntamiento debe gestionar para minimizar las molestias.

Qué pueden esperar los vecinos en los próximos meses

Las modificaciones anunciadas por Carabante no serán las últimas. A medida que la tuneladora avance y se completen distintas fases constructivas, el Ayuntamiento irá adaptando el tráfico en superficie. Los vecinos de la zona deben esperar que esta situación se prolongue durante un tiempo considerable, dado que los plazos de obras de este tipo habitualmente se extienden a lo largo de varios años.

La información actualizada sobre los desvíos y restricciones puede consultarse en el portal de movilidad del Ayuntamiento de Madrid y a través de los canales de comunicación del distrito. Los vecinos con dudas sobre tramos concretos pueden dirigirse a las juntas de distrito de Carabanchel y Latina, que actúan como interlocutores entre el Ayuntamiento y la ciudadanía afectada. También es recomendable seguir los avisos de la EMT si se utiliza el transporte público para moverse por la zona, ya que algunas líneas podrían verse afectadas por los cambios en el trazado provisional.