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SEUR enseña al Clúster Logístic de Catalunya la logística que ya está redefiniendo el reparto en España

La logística ya no se explica solo con camiones, naves y paquetes. Hoy también se entiende a través de automatización, devoluciones, puntos de recogida, sostenibilidad urbana y una presión creciente sobre la última milla. Eso fue, en el fondo, lo que quedó sobre la mesa durante la visita que el Clúster Logístic de Catalunya realizó el pasado 9 de abril al centro de SEUR en Castellbisbal, una jornada que permitió observar desde dentro cómo se está reorganizando uno de los sectores más estratégicos de la economía.

Aunque la actividad tuvo lugar en Cataluña, su lectura va mucho más allá del ámbito territorial. Lo que mostró SEUR en Castellbisbal no afecta solo a una comunidad concreta. Afecta a la manera en que España está adaptando su red logística a un mercado que exige más velocidad, más precisión y más flexibilidad que nunca.

La jornada se estructuró en cuatro momentos. Primero hubo recepción y café. Después llegó una presentación centrada en la propuesta de SEUR en logística B2B y B2C, tanto en mercado doméstico como internacional. Más tarde, los asistentes recorrieron el centro. Finalmente, el encuentro terminó con un espacio de catering y networking. Sin embargo, el valor real de la visita no estuvo tanto en el programa como en el mensaje de fondo que dejó la compañía.

visita cluster plataforma SEUR

Una visita con nivel directivo y mensaje de fondo

Según trasladó Pablo Jiménez, director comercial del clúster, uno de los elementos que más llamó la atención fue el nivel de implicación de SEUR en la jornada. La empresa no se limitó a abrir las puertas de una plataforma. También movilizó a parte de su dirección en Cataluña e incluso a responsables llegados desde Madrid, un detalle que dio al encuentro un tono mucho más estratégico que protocolario.

Ese punto resulta relevante porque refleja algo importante. SEUR no quiso presentar esta cita como una mera visita institucional. Quiso convertirla en una oportunidad para explicar cómo está leyendo el mercado y cómo se está preparando para lo que viene.

Y eso se notó desde el primer momento.

La presentación, según los asistentes, fue sólida, bien construida y muy clara a la hora de exponer las distintas líneas de negocio de la compañía. Más allá de las cifras, el mensaje que se trasladó fue que el reparto urgente vive una transformación profunda y que ya no basta con crecer en volumen. Ahora hay que crecer en capacidad de adaptación.

Castellbisbal como símbolo de una logística más compleja

La visita al centro de Castellbisbal fue el punto fuerte de la mañana. Allí apareció la parte más visible del cambio. La plataforma se levanta sobre una parcela de 66.644 metros cuadrados y cuenta con 27.560 metros cuadrados distribuidos en dos plantas, un formato que no resulta habitual en este tipo de instalaciones dedicadas a paquetería.

Además, el centro puede tratar hasta 50.000 paquetes al día y dispone de una cámara de frío de 950 metros cuadrados, preparada para mover 2.500 paquetes de frío diarios. Es decir, no se trata solo de una gran nave. Se trata de una infraestructura diseñada para responder a una operativa diversa, con distintos tipos de producto y con una exigencia cada vez mayor en tiempos y condiciones de entrega.

Lo interesante es que los asistentes recorrieron la instalación en un momento de baja actividad. Las cintas estaban prácticamente paradas y buena parte del ritmo real del centro, que se concentra sobre todo en horarios nocturnos y de madrugada, no podía verse en plena intensidad. Sin embargo, esa circunstancia permitió observar mejor la lógica del espacio, la estructura del sistema y la dimensión de una plataforma concebida para absorber operaciones de gran complejidad.

En realidad, la imagen fue casi más reveladora así. Cuando un centro de estas características funciona a pleno rendimiento impresiona por velocidad. Cuando se observa con calma, deja ver mejor la inteligencia que hay detrás del diseño.

visita cluster plataforma SEUR 3

El ecommerce crece, pero no borra el negocio tradicional

Uno de los mensajes más interesantes que dejó la jornada tuvo que ver con la composición del negocio de SEUR. La empresa explicó que mantiene un equilibrio bastante sólido entre el comercio electrónico y la actividad más tradicional de paquetería y paletería exprés, en una proporción cercana al 52%-48%.

Ese dato ayuda a entender algo que a veces se pierde en el relato simplificado sobre logística. El ecommerce marca tendencia, condiciona la innovación y obliga a mejorar la última milla, pero no ha eliminado la importancia del cliente tradicional. El tejido empresarial, industrial y comercial sigue sosteniendo una parte esencial del negocio.

Precisamente ahí parece situarse una de las fortalezas de SEUR. La compañía ha sabido adaptarse al auge del comercio digital sin renunciar a la base que históricamente ha sostenido su actividad. Esa combinación le permite trabajar sobre dos grandes frentes al mismo tiempo: el reparto ligado al consumo online y el transporte urgente más clásico.

En un mercado cada vez más cambiante, ese equilibrio da estabilidad. Y, además, permite entender mejor por qué empresas de este perfil siguen invirtiendo en plataformas de alta capacidad y en modelos operativos cada vez más sofisticados.

La última milla ya no se juega solo en la puerta del cliente

Si hubo una idea transversal durante la visita fue esta: la última milla está cambiando de forma acelerada. Entregar rápido ya no basta. Ahora también importa dónde, cómo y con qué flexibilidad se entrega.

Por eso ganan peso los puntos de recogida, las taquillas inteligentes, los lockers y los sistemas de conveniencia que permiten al cliente recoger su pedido fuera de casa y en el momento que mejor le encaje. Esta evolución responde a una realidad muy concreta. Cuando no hay nadie en el domicilio, la operación se vuelve menos eficiente, suben los costes y la experiencia de usuario se deteriora.

En ese contexto, el reparto deja de depender exclusivamente del timbre de una vivienda. Empieza a apoyarse en una red híbrida, donde conviven grandes plataformas, hubs regionales, microentregas urbanas y puntos alternativos de recogida.

La lógica es clara. La logística ya no compite solo en rapidez. También compite en comodidad y en capacidad de adaptación al ritmo real del consumidor.

El peso creciente de las devoluciones

Otro de los puntos que SEUR puso sobre la mesa durante la jornada fue el auge de la logística inversa. Durante años, el sector centró gran parte de su discurso en la entrega. Sin embargo, el crecimiento del comercio electrónico ha cambiado esa mirada. Hoy, la devolución forma parte de la experiencia de compra y condiciona tanto la eficiencia operativa como la percepción de servicio.

La compañía quiso destacar su preparación en este terreno y su especialización en un flujo que cada vez mueve más volumen. Tiene sentido. En muchos segmentos del ecommerce, el retorno ya no es una incidencia ocasional. Es una parte estructural del negocio. Y gestionarlo bien marca diferencias.

Esto obliga a repensar procesos, redes y plataformas. También exige mejorar la trazabilidad y diseñar soluciones que permitan recoger, clasificar y reintegrar mercancía sin romper la eficiencia del sistema. En otras palabras, la experiencia logística no acaba cuando se entrega el paquete. Muchas veces sigue viva en la devolución.

Koiki y una idea distinta de la ciudad

La visita también permitió conocer mejor uno de los enfoques que más protagonismo están ganando en el debate logístico: el de una última milla más sostenible y con dimensión social. Ahí apareció la referencia a Koiki, un modelo que apuesta por el reparto andando, en bicicleta o con vehículo eléctrico, reduciendo emisiones y tratando de rebajar el impacto del tráfico de reparto en el entorno urbano.

Koiki, además, suma una dimensión social muy concreta. Trabaja con personas pertenecientes a colectivos en riesgo de exclusión y plantea la distribución urbana como una oportunidad para generar empleo digno y mejorar la convivencia en la ciudad.

La relevancia de este tipo de colaboraciones es evidente. En áreas metropolitanas cada vez más tensionadas por el tráfico, el ruido y la contaminación, la logística ya no puede analizarse solo desde la eficiencia económica. También debe medirse por su impacto urbano y social.

Ese cambio de mirada resulta especialmente interesante en ciudades como Madrid o Barcelona, donde la última milla se ha convertido en uno de los grandes desafíos de movilidad. Por eso, aunque la visita se desarrolló en Cataluña, muchas de las reflexiones que dejó son perfectamente trasladables a la realidad madrileña.

Una lectura que va más allá de una visita corporativa

Lo que vivió el Clúster Logístic de Catalunya en SEUR Castellbisbal tuvo valor por varios motivos. Por el nivel de la convocatoria. Por la posibilidad de entrar en una gran infraestructura. Y también por la lectura que permitió hacer del mercado.

La logística urgente está dejando atrás una etapa en la que bastaba con crecer en volumen. Ahora necesita combinar automatización, especialización, capilaridad, sostenibilidad y gestión inteligente de la devolución. Necesita resolver el ecommerce sin descuidar el B2B tradicional. Necesita grandes hubs, pero también redes de cercanía. Y necesita integrarse mejor en ciudades que ya no toleran cualquier modelo de reparto.

Eso fue, en el fondo, lo que mostró SEUR al clúster. No solo una plataforma. Sino una forma bastante precisa de entender el presente del sector.

Una lección útil también para Madrid

Aunque la visita tuvo lugar en Castellbisbal, el aprendizaje que deja encaja perfectamente en el debate logístico que afecta a Madrid y a otras grandes áreas urbanas del país. La presión sobre la última milla, la necesidad de automatizar más, el auge de los puntos de conveniencia y la búsqueda de un reparto más sostenible son desafíos compartidos.

Por eso, esta jornada no debe leerse solo como una actividad sectorial en Cataluña. También puede entenderse como una muestra de cómo las grandes compañías están preparando su red para una nueva fase del reparto en España.

Y esa fase ya ha empezado.