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FLIC regresa a Espacio Abierto con propuestas sorprendentes para explorar la literatura en familia

El festival que convierte los libros en aventuras vuelve a Madrid

Madrid vuelve a ser escenario de una de las citas más esperadas por las familias amantes de la lectura. FLIC, el Festival de Literatura Infantil y Creativa, regresa a Espacio Abierto con una nueva edición cargada de actividades, talleres y experiencias pensadas para que los más pequeños descubran el placer de los libros de una manera radicalmente diferente a la del aula o la biblioteca convencional.

Para el vecino de Madrid, esta noticia tiene un significado concreto: durante los días que dure el festival, uno de los espacios culturales más dinámicos de la ciudad se transforma en un territorio de imaginación compartida donde padres, madres, abuelos y niños pueden explorar juntos el universo literario sin que nadie se quede atrás. No hace falta ser un lector empedernido ni conocer a los autores de antemano. Basta con llegar con curiosidad.

FLIC regresa a Espacio Abierto

¿Qué es FLIC y por qué importa en el panorama cultural madrileño?

FLIC nació con una premisa tan sencilla como necesaria: la literatura infantil merece el mismo espacio, el mismo respeto y la misma ambición creativa que cualquier otra disciplina artística. Lejos de reducir los libros para niños a simples herramientas pedagógicas, el festival los trata como objetos culturales plenos, capaces de emocionar, provocar y abrir conversaciones entre generaciones.

En una ciudad como Madrid, donde la oferta cultural es amplísima pero no siempre está orientada a las familias como unidad de disfrute, FLIC ocupa un hueco singular. No es un festival para niños en el sentido clásico del término, sino un festival con niños, donde los adultos también aprenden, se sorprenden y redescubren géneros que quizá dejaron aparcados hace décadas.

Madrid acoge cada vez más propuestas culturales que apuestan por romper barreras entre públicos. En esa misma línea, el ciclo dedicado a Hayao Miyazaki demostró que las historias pensadas en apariencia para la infancia pueden ser tan profundas y universales como cualquier obra destinada al público adulto.

Espacio Abierto, un escenario a la altura del proyecto

La elección de Espacio Abierto como sede no es casual. Este equipamiento cultural madrileño se ha consolidado como un punto de encuentro para propuestas que necesitan libertad de movimiento, tanto física como conceptual. Sus instalaciones permiten montar desde pequeños rincones de lectura íntima hasta grandes instalaciones participativas que convierten el propio espacio en una obra en sí misma.

Para las familias que viven en los barrios del norte y el centro de Madrid, Espacio Abierto resulta un destino accesible y bien comunicado, lo que elimina uno de los grandes frenos habituales a la hora de acudir a actividades culturales con niños: la logística del desplazamiento.

Propuestas que van más allá de la firma de libros

Lo que diferencia a FLIC de una feria de libros al uso es precisamente su apuesta por la experiencia. Entre las propuestas que se esperan en esta edición destacan:

  • Talleres de creación literaria adaptados a distintas franjas de edad, donde los participantes no solo leen sino que también escriben, ilustran y narran sus propias historias.
  • Performances y lecturas en voz alta a cargo de autores e ilustradores que convierten cada sesión en un pequeño espectáculo.
  • Instalaciones interactivas que invitan a los visitantes a sumergirse físicamente en universos inspirados en obras concretas.
  • Encuentros con creadores en un formato cercano, sin estrados ni distancias, donde los niños pueden preguntar directamente a quienes hacen los libros que leen.
  • Espacios de mediación lectora pensados para que las familias se lleven herramientas prácticas con las que seguir fomentando el hábito lector en casa.

Esta variedad de formatos responde a una realidad que los especialistas en educación llevan años señalando: no todos los niños se acercan a la lectura del mismo modo, y ofrecer múltiples puertas de entrada es la mejor estrategia para que nadie se quede fuera.

Literatura y ciudad: un maridaje que Madrid sabe cultivar

La celebración de FLIC se enmarca en un momento especialmente rico para la cultura en Madrid. La ciudad lleva temporadas apostando por programaciones que mezclan disciplinas, que salen a la calle y que entienden el espacio público como un escenario más. En ese sentido, iniciativas como la cultura maker aplicada a los festivales han demostrado que los eventos efímeros pueden dejar una huella duradera en quienes los viven.

Además, propuestas como las que lleva a cabo el Ayuntamiento para mejorar entornos escolares, tal y como ocurrió con las obras en el colegio de Chamartín, reflejan que la apuesta por la infancia no es solo cultural sino también urbana y social.

En ese contexto, FLIC no es un evento aislado. Es parte de un ecosistema más amplio que entiende que invertir en la relación de los niños con la cultura, y en particular con los libros, es invertir en la calidad de vida de toda la ciudad.

Cómo aprovechar el festival si vas con familia

Para sacarle el máximo partido a la visita, conviene tener en cuenta algunos consejos prácticos:

  • Consultar la programación detallada con antelación para identificar los talleres que requieren inscripción previa, ya que suelen agotarse rápido.
  • Llegar con tiempo suficiente para explorar las instalaciones sin prisas, especialmente si se viaja con niños pequeños.
  • Aprovechar los espacios de descanso habilitados dentro del festival para que los más pequeños puedan recargar energías entre actividad y actividad.
  • Si el desplazamiento incluye vuelo o tren, planificar con margen. Para quienes llegan desde fuera de la ciudad, viajar con niños desde Madrid-Barajas tiene sus propios trucos que conviene conocer de antemano.

Un festival que crece con la ciudad

Cada nueva edición de FLIC es una oportunidad para comprobar hasta dónde puede llegar la literatura cuando se le dan alas. Madrid, una ciudad acostumbrada a reinventarse, encuentra en este festival un espejo donde reconocer su mejor versión: abierta, curiosa, intergeneracional y dispuesta a sorprenderse.

Las familias madrileñas tienen en Espacio Abierto, durante los días del festival, un lugar donde la palabra escrita cobra vida de formas que ningún libro de texto podría anticipar. Y eso, en una ciudad donde la agenda cultural compite con intensidad cada fin de semana, es ya de por sí una razón de peso para marcar la fecha en el calendario.